La compañía canadiense, que tiene entre sus principales accionistas a Mitsubishi Corporation y Assore Group, proyecta iniciar las obras en 2027, con una inversión de US$750 millones y una producción anual de 50 mil toneladas de cobre.
A una década del descubrimiento del yacimiento Marimaca, ocurrido en 2016 en la Región de Antofagasta, la compañía canadiense Marimaca Copper Corp. se prepara para pasar desde la exploración hacia la producción minera. El proyecto, emplazado a unos 25 kilómetros de Mejillones, contempla una inversión aproximada de US$750 millones y representa el desarrollo de uno de los pocos nuevos descubrimientos de cobre registrados a nivel mundial durante la última década, según destaca la propia empresa. La iniciativa apunta a iniciar su construcción a gran escala durante el segundo semestre de 2027 y alcanzar su primera producción en 2029.
Desde su hallazgo por geólogos de la compañía, el depósito ha sido objeto de sucesivas campañas de sondajes, pruebas metalúrgicas y estudios geomecánicos, destinados a determinar sus condiciones de explotación y viabilidad económica. Este proceso permitió configurar un proyecto de mediana minería que contempla una operación a cielo abierto, favorecida por la cercanía del mineral a la superficie, característica que permitiría reducir el movimiento de material estéril.
La producción se realizará mediante lixiviación en pilas, proceso que no requiere la construcción de depósitos de relaves.
El gran desafío
Uno de los principales desafíos para concretar la iniciativa es asegurar los recursos necesarios para su construcción. En este ámbito, Marimaca seleccionó a una entidad financiera especializada en minería para negociar un préstamo de entre US$375 millones y US$400 millones, cuyo acuerdo espera cerrar antes de finalizar 2026. La compañía, que cuenta entre sus principales accionistas a Mitsubishi Corporation y Assore Group, prevé efectuar el desembolso durante el tercer trimestre de 2027, coincidiendo con una etapa decisiva para materializar la inversión.
Dotación
El desarrollo de la nueva operación también tendrá implicancias laborales y productivas para la comuna de Mejillones. Durante la construcción se proyecta una dotación superior a 2.400 trabajadores, mientras que en la fase operacional se estima un promedio cercano a 500 empleos, con máximos de aproximadamente mil personas. La faena tendrá capacidad para producir alrededor de 50 mil toneladas anuales de cobre refinado y considera utilizar agua industrial reutilizada proveniente de una empresa de generación eléctrica de Mejillones, además de incorporar energías renovables en sus operaciones.
La estrategia de crecimiento de Marimaca no se limita al yacimiento original, ya que la compañía también considera el potencial del cercano depósito Pampa Medina para una eventual ampliación de sus operaciones. Su director ejecutivo, Hayden Locke, ha señalado que la prioridad es desarrollar ambos activos de manera integrada y transformar a la firma en una productora de cobre, aunque sin descartar eventuales propuestas de adquisición.






