Un informe de Cochilco revela que la energía utilizada para abastecer con agua de mar a las operaciones mineras alcanzó aproximadamente 3.444 GWh en 2025. El transporte del recurso concentra la mayor parte de esta demanda, especialmente relevante para las faenas del norte de Chile.
El consumo energético asociado al uso de agua de mar en la minería del cobre de Chile se multiplicó por 5,6 entre 2015 y 2025, reflejando el creciente desafío que representa abastecer de este recurso a las operaciones mineras, principalmente en el norte del país.
Así lo revela el informe Consumo de energía en la minería del cobre. Actualización al año 2025, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que identifica al abastecimiento de agua de mar como uno de los procesos de mayor crecimiento energético de la industria durante la última década.
En 2025, este proceso demandó aproximadamente 3.444 gigavatios-hora (GWh), equivalentes al 5,9% del consumo energético total de la minería del cobre. Los GWh permiten medir grandes cantidades de energía utilizada durante un período determinado.
Impulso del agua
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la mayor parte de la energía asociada al uso de agua de mar no se destina a la desalinización, sino a su transporte hacia las operaciones mineras.
Durante 2025, los sistemas de impulsión consumieron aproximadamente 2.861 GWh, mientras que la desalinización requirió cerca de 583 GWh.
Esto significa que alrededor del 83% de la energía utilizada en el proceso se concentró en el bombeo y transporte del agua, frente al 17% destinado a retirar las sales del recurso.
La diferencia refleja las exigencias de trasladar agua desde la costa hacia instalaciones mineras que, en muchos casos, se encuentran a grandes distancias y alturas respecto del nivel del mar.
Para las operaciones del norte de Chile, esta infraestructura constituye un componente relevante del abastecimiento hídrico y de la demanda eléctrica.
La evolución de estos consumos abre nuevas preguntas sobre la eficiencia de los sistemas de impulsión, el desarrollo de infraestructura y el papel de las energías renovables en el abastecimiento de las futuras operaciones mineras.
Más operaciones mineras
El crecimiento energético también está relacionado con la expansión del uso de agua de mar en la industria cuprífera.
Según Cochilco, en 2015 siete operaciones mineras utilizaban este recurso. En 2020 la cifra aumentó a nueve y en 2025 alcanzó las 15 operaciones, más del doble que al inicio del período.
De estas, 11 cuentan con sistemas de desalinización, tecnología que permite eliminar las sales del agua para adecuarla a determinados procesos industriales.
El estudio también indica que el 73% de las operaciones que utilizan agua de mar se concentra entre las regiones de Antofagasta y Atacama.
Este escenario confirma la importancia del abastecimiento marítimo para la minería del norte de Chile, donde las condiciones de aridez y las restricciones sobre las fuentes continentales han impulsado la incorporación de alternativas hídricas.
Mayor demanda eléctrica
El aumento del consumo energético no responde únicamente a la incorporación de nuevas operaciones que utilizan agua de mar.
Cochilco también identifica un crecimiento en los volúmenes de agua transportados y en las necesidades energéticas asociadas a su impulsión.
Entre 2015 y 2025, el volumen de agua de mar utilizado por la minería del cobre aumentó 3,6 veces, mientras que la energía destinada a este proceso se multiplicó por 5,6.
La diferencia muestra que el consumo energético creció a un ritmo superior al volumen de agua utilizado, un fenómeno relevante para evaluar los requerimientos de infraestructura y suministro eléctrico.
En particular, la energía destinada a la impulsión aumentó 4,8 veces durante el período analizado, consolidándose como el principal componente del consumo asociado al agua de mar.
Agua y descarbonización
La expansión del abastecimiento con agua de mar ocurre en paralelo al proceso de transición energética de la minería chilena.
De acuerdo con el mismo informe de Cochilco, durante 2025 el 80,1% de la electricidad consumida por la industria del cobre contó con acreditación de origen renovable, principalmente mediante contratos de suministro y certificados asociados a fuentes limpias.
Este avance resulta relevante para los procesos que dependen principalmente de electricidad, como las plantas concentradoras y los sistemas de abastecimiento de agua de mar.
Sin embargo, el crecimiento de la demanda energética también plantea desafíos relacionados con la planificación del suministro, la eficiencia de los sistemas de bombeo y la infraestructura necesaria para transportar el recurso.
Para regiones como Antofagasta y Atacama, donde se concentra gran parte de las operaciones que utilizan agua de mar, la relación entre disponibilidad hídrica y consumo eléctrico adquiere una importancia creciente.






