Un informe de Cochilco revela que la demanda energética de la industria cuprífera regional aumentó 35% en una década, reforzando su protagonismo en el consumo de energía y los desafíos de la transición energética del norte de Chile.
La minería del cobre concentra el 68% del consumo energético de la Región de Antofagasta, según las cifras de 2024 analizadas por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). El dato confirma el peso que tiene esta industria en la demanda de energía del principal territorio cuprífero del país.
El informe Consumo de energía en la minería del cobre. Actualización al año 2025, elaborado por Cochilco, revela que el sector pasó de consumir 89,8 petajoules (PJ) en 2015 a 120,9 PJ en 2024, lo que representa un incremento de aproximadamente 35%.
Este crecimiento supera al registrado por el resto de las actividades económicas de la región y eleva la participación de la minería en cuatro puntos porcentuales respecto de 2015, cuando representaba el 64% de la demanda energética regional.
Antofagasta lidera demanda
Las cifras muestran que Antofagasta mantiene una posición predominante en el consumo energético de la minería del cobre en Chile.
Durante 2024, la región registró una demanda energética total de 177,1 PJ, de los cuales 120,9 PJ correspondieron a la industria cuprífera. Los otros sectores económicos y consumidores concentraron los 56,2 PJ restantes.
La concentración de la demanda convierte a la minería en un actor relevante para la planificación energética regional, especialmente en materias de suministro eléctrico, infraestructura y seguridad de abastecimiento.
El informe también identifica a Tarapacá como otra región donde la minería del cobre supera la mitad del consumo energético regional, con una participación que aumentó de 48% a 52% entre 2015 y 2024.

Más energía por cobre
El crecimiento de la demanda energética regional ocurre en un escenario nacional donde producir cobre requiere cada vez más energía.
Durante 2025, la minería chilena del cobre consumió 210,6 PJ, un 27,3% más que en 2015. Sin embargo, durante ese mismo período la producción nacional disminuyó desde 5,77 millones a 5,39 millones de toneladas de cobre fino.
Esta diferencia refleja un cambio estructural en la actividad minera, relacionado con la necesidad de mover mayores volúmenes de material, procesar más minerales sulfurados y operar yacimientos que acumulan décadas de explotación.
Según Cochilco, la intensidad energética de la industria aumentó 36% en la década, alcanzando los 39,1 gigajoules por tonelada de cobre fino en 2025. Esto significa que el sector necesita más energía para obtener una misma cantidad de metal.
Renovables y combustibles
Uno de los principales contrastes que revela el estudio está en la composición de la matriz energética de la minería del cobre.
En 2025, el 80,1% de la electricidad consumida por la industria a nivel nacional contó con acreditación de origen renovable, principalmente mediante contratos de suministro eléctrico y certificados que respaldan su procedencia.
Sin embargo, el avance de las energías renovables contrasta con la dependencia de combustibles fósiles en determinadas operaciones.
El diésel representó el 93% del consumo de combustibles de la minería cuprífera chilena durante 2025, principalmente por su utilización en el transporte de mineral y material estéril mediante camiones de extracción.
La minería a rajo abierto concentró el 44% de toda la energía consumida por el sector, mientras que las plantas concentradoras representaron cerca del 28%.
Estas cifras muestran que la transición energética minera no depende únicamente del suministro eléctrico renovable. También requiere abordar el consumo de combustibles en las operaciones de extracción y transporte.
Los resultados muestran que el desafío energético de Antofagasta va más allá de asegurar electricidad para sus operaciones. La evolución del consumo, la dependencia del diésel y los nuevos requerimientos asociados al agua de mar abren interrogantes sobre cómo avanzará la transición energética en una región donde la minería concentra más de dos tercios de la demanda.
Desafíos del territorio
Para Antofagasta, la elevada participación minera en el consumo energético plantea desafíos asociados a la planificación de infraestructura y la evolución de la demanda industrial.
Cochilco advierte que el peso energético de la minería expone a la industria a los costos y a la seguridad del suministro. Al mismo tiempo, su demanda puede impulsar la expansión y descarbonización de la matriz energética.
El informe también identifica el uso de agua de mar como uno de los procesos de mayor crecimiento energético de la minería chilena. Su consumo se multiplicó por 5,6 entre 2015 y 2025, principalmente debido a la energía necesaria para impulsar agua hacia las operaciones.
Este fenómeno incorpora otra dimensión a la planificación energética de los territorios mineros, donde el abastecimiento hídrico y la demanda eléctrica forman parte de los requerimientos de la actividad productiva.
Detalles clave
- Informe: Consumo de energía en la minería del cobre. Actualización al año 2025.
- Organismo: Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).
- Consumo minero de Antofagasta en 2024: 120,9 PJ.
- Participación en la demanda energética regional: 68%.
- Crecimiento del consumo minero regional entre 2015 y 2024: 35%.
- Consumo energético nacional de la minería del cobre en 2025: 210,6 PJ.
- Cobertura del estudio: 52 operaciones de 27 empresas de la gran y mediana minería del cobre.






