Dos comunas históricamente vinculadas al desarrollo energético de Chile viven una nueva etapa marcada por el almacenamiento, la flexibilidad eléctrica y la integración de energías renovables, consolidando al norte del país como un polo estratégico para la transición energética.
La transformación energética del norte de Chile ya tiene dos nuevos hitos. Tocopilla y María Elena, comunas que durante décadas desempeñaron un papel clave en el abastecimiento energético del país, avanzan ahora hacia un modelo basado en almacenamiento de energía, estabilidad de red y mayor integración de fuentes renovables.
Las recientes inauguraciones de infraestructura desarrolladas por ENGIE y Grenergy en la Región de Antofagasta reflejan una tendencia que gana fuerza en el sistema eléctrico nacional: el protagonismo de las baterías y de las tecnologías que permiten gestionar energía limpia de manera continua y segura.
Lejos de tratarse de proyectos aislados, ambas iniciativas muestran cómo el norte de Chile comienza a redefinir su rol energético en un contexto marcado por la descarbonización, la electrificación de la industria y el crecimiento de la demanda por energía renovable gestionable.
Nueva etapa
En Tocopilla, ENGIE Chile inauguró el Complejo Energético Tocopilla, resultado de la reconversión de un histórico sitio de generación a carbón que operó durante más de un siglo.
La transformación incluyó una inversión de US$270 millones y permitió incorporar un sistema de almacenamiento en baterías (BESS), infraestructura de generación flexible a gas y el primer condensador síncrono del país, tecnología que contribuye a mantener la estabilidad del sistema eléctrico ante una creciente participación de energías renovables.
Según explicó Juan Villavicencio, CEO de ENGIE Chile, “lo que estamos inaugurando hoy en Tocopilla demuestra que es posible transformar un sitio histórico en una plataforma energética preparada para las próximas décadas”.
El ejecutivo agregó que la iniciativa integra “almacenamiento, respaldo y estabilidad en un mismo lugar, demostrando que Chile puede convertir su potencial en una oferta energética confiable, limpia y disponible las 24 horas del día”.
El auge del almacenamiento
A poco más de 150 kilómetros de distancia, María Elena también se posiciona como un actor relevante dentro de la nueva infraestructura energética del país.
Grenergy inauguró Elena, una instalación que actualmente cuenta con 3,5 GWh de almacenamiento y que la compañía proyecta ampliar hasta 7 GWh hacia 2028, consolidándose como la planta de baterías más grande de América.
El proyecto forma parte de Oasis de Atacama, una plataforma que combina generación solar y almacenamiento energético a gran escala para entregar energía gestionable durante todo el día.
Para la compañía, este modelo representa una respuesta a uno de los principales desafíos de la transición energética: aprovechar la abundante generación renovable disponible durante ciertas horas y utilizarla cuando la demanda del sistema lo requiere.
Más allá de la generación
El desarrollo de estas iniciativas refleja un cambio relevante en la planificación energética nacional.
Durante años, el foco estuvo puesto en aumentar la capacidad de generación renovable. Hoy, el desafío también pasa por contar con infraestructura que permita almacenar energía, reducir vertimientos y garantizar estabilidad operativa en una matriz cada vez más limpia.
En ese contexto, tecnologías como los sistemas BESS y los servicios complementarios asociados a la estabilidad de la red comienzan a adquirir un rol estratégico para el desarrollo energético del país.
Impulso para la industria
La expansión del almacenamiento energético también abre oportunidades para otros sectores productivos.
En el caso de Grenergy, la compañía presentó nuevos avances de su plataforma GR Data, orientada al desarrollo de infraestructura digital y data centers alimentados con energía renovable.
La iniciativa busca aprovechar la disponibilidad de energía limpia y competitiva en el norte del país para atraer inversiones vinculadas a inteligencia artificial, procesamiento de datos y servicios tecnológicos.
Al mismo tiempo, la mayor flexibilidad del sistema eléctrico aparece como un factor clave para respaldar procesos de electrificación industrial, apoyar la descarbonización de la minería y fortalecer la seguridad energética nacional.
Detalles clave
- ENGIE invirtió US$270 millones en la reconversión del Complejo Energético Tocopilla.
- BESS Tocopilla cuenta con una capacidad instalada de 116 MW y 660 MWh.
- Elena dispone actualmente de 3,5 GWh de almacenamiento y proyecta alcanzar 7 GWh hacia 2028.
- El complejo de Tocopilla incorpora el primer condensador síncrono de Chile.
- Ambas iniciativas se ubican en la Región de Antofagasta.
- Los proyectos apuntan a fortalecer la integración de energías renovables y la estabilidad del sistema eléctrico.






