La operación de Capstone Copper ingresará en mayo un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) clave para asegurar su vida útil por 15 años, incorporar nuevas tecnologías y sostener más de 3.000 empleos en la Región de Antofagasta.
La minera Mantos Blancos, operada por la canadiense Capstone Copper, se prepara para ingresar en mayo el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de un proyecto que busca extender la vida útil de la faena hasta 2041. Así lo adelantó su gerente general, Jaime Rivera, quien explicó que la iniciativa apunta a dar continuidad operacional mediante mejoras productivas, modernización de instalaciones y la incorporación de nuevas tecnologías bajo estándares ambientales más exigentes.
“El Estudio de Impacto Ambiental que ingresaremos es un paso clave para proyectar el futuro de Mantos Blancos”, afirmó el ejecutivo, quien subrayó que el proceso también considera optimizaciones en la gestión de relaves y en el uso eficiente de recursos como agua y energía. En ese contexto, el proyecto se presenta en un año simbólico para la operación, que conmemora 65 años de historia en la Región de Antofagasta.
Rivera destacó que, a diferencia de procesos anteriores, este EIA tiene un enfoque integral de largo plazo, incorporando aprendizajes, tecnologías más eficientes y estándares ambientales más estrictos. En paralelo, detalló que uno de los principales desafíos técnicos será enfrentar el agotamiento progresivo de los yacimientos superficiales, lo que requerirá optimizar el plan minero y avanzar en nuevas fases de explotación de la cuprífera, ubicada a 45 km de Antofagasta.
En materia tecnológica, el plan contempla mejoras en la planta concentradora, optimización del procesamiento de minerales y avances en sistemas de transporte y manejo de relaves, junto con el fortalecimiento de procesos hidrometalúrgicos. A ello se suma el impulso de soluciones orientadas a la sostenibilidad, como el uso de energías renovables y una mayor trazabilidad ambiental en línea con estándares internacionales.
Medio ambiente y comunidades
El proyecto también considera inversiones relevantes en materia ambiental, enfocadas en eficiencia hídrica, reducción de la huella de carbono y mejor gestión de residuos. Estas medidas se complementan con iniciativas ya en marcha, como el uso de energías renovables y proyectos de reutilización de aguas, en línea con una estrategia de desarrollo responsable.
En cuanto al vínculo con el entorno, el gerente general señaló que esperan un proceso de participación ciudadana abierto y transparente, que permita recoger las inquietudes de las comunidades. “Esperamos que sea un proceso participativo, transparente y constructivo”, indicó, destacando la importancia del diálogo temprano para el desarrollo sostenible de la operación.
Rivera enfatizó, además, el impacto del proyecto en el empleo regional, pues durante su construcción se proyecta la generación de más de 900 puestos de trabajo, mientras que en operación permitirá sostener más de 3.000 empleos directos. Asimismo, destacó el rol de los proveedores locales, que actualmente representan cerca del 73% de su red, como un eje clave para el crecimiento, el desarrollo económico de la región y el futuro del proyecto.






