Megaproyecto de El Abra suma casi 2 mil observaciones y enfrenta exigente revisión ambiental

El proyecto de continuidad operacional de Minera El Abra, que contempla una inversión de US$7.500 millones y busca extender la vida útil de la faena por 44 años, deberá responder 1.471 observaciones del Servicio de Evaluación Ambiental, mientras el proceso de participación ciudadana ya acumula cerca de 500 presentaciones.

La evaluación ambiental del proyecto «Continuidad Operacional Minera El Abra y Desarrollo de Planta Concentradora con Transición Hídrica a Agua Desalada» entró en una etapa clave. La iniciativa, que busca prolongar la operación de la faena ubicada a 76 kilómetros de Calama hasta por 44 años más, acumula cerca de 2.000 observaciones entre los requerimientos formulados por los organismos públicos y las presentaciones realizadas por la ciudadanía.

El proyecto, impulsado por Minera El Abra —empresa controlada por Freeport-McMoRan y de la que Codelco posee el 49% de participación— considera una inversión estimada en US$7.500 millones para incorporar una nueva planta concentradora y avanzar hacia el uso de agua de mar desalada en sus procesos.

Exigencias del SEA

El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) emitió esta semana el primer Informe Consolidado de Solicitudes, Aclaraciones, Rectificaciones y Ampliaciones (ICSARA), documento que reúne 1.471 observaciones técnicas al Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

Los requerimientos apuntan a complementar información sobre distintos componentes del proyecto, entre ellos la descripción de las obras, el cronograma de ejecución, la operación de la planta desaladora y su sistema de captación y descarga de agua de mar.

El organismo también solicitó profundizar los antecedentes relacionados con el balance hídrico, la extracción de agua desde el Salar de Ascotán, la hidrogeología del rajo y del depósito de relaves, además de aspectos vinculados al transporte de trabajadores e insumos, emisiones, residuos, biodiversidad marina, cambio climático y eventuales impactos sobre el entorno.

La empresa deberá responder todas las observaciones mediante una Adenda, cuyo plazo de entrega vence el 17 de septiembre de 2026.

La etapa de revisión ambiental marcará el futuro de uno de los proyectos cupríferos más relevantes actualmente en evaluación en Chile, cuyo desarrollo dependerá de la capacidad de la empresa para responder los requerimientos técnicos y las observaciones planteadas durante el proceso de participación ciudadana.

Observaciones ciudadanas

En paralelo, el proceso de Participación Ciudadana (PAC), que permanecerá abierto hasta el 1 de julio, ya registra cerca de 500 observaciones presentadas por organizaciones sociales, comunidades y particulares.

Entre las principales inquietudes planteadas se encuentran los posibles efectos acumulativos del proyecto sobre un territorio que ya concentra una intensa actividad minera, además de dudas respecto de la transición hídrica y sus eventuales impactos sobre el Salar de Ascotán y la cuenca del río Loa.

Las observaciones también consideran posibles efectos sobre especies de flora y fauna altoandina, sitios arqueológicos y patrimoniales, así como cuestionamientos respecto de las medidas de mitigación, reparación y compensación propuestas para una operación que se extendería por más de cuatro décadas.

Otro de los temas abordados por la ciudadanía dice relación con el impacto que podría generar el proyecto sobre Calama y otras localidades cercanas, particularmente en materias de vivienda, servicios, infraestructura pública y conectividad.

Transición hídrica

Uno de los ejes centrales de la iniciativa es reemplazar progresivamente el uso de aguas continentales por agua de mar desalada.

Para ello, Minera El Abra propone construir una planta desaladora al sur de Tocopilla con capacidad de 1.975 litros por segundo, conectada a la faena mediante un acueducto de aproximadamente 150 kilómetros, además de nuevas subestaciones eléctricas y cerca de 70 kilómetros de líneas de transmisión.

Según los antecedentes presentados por la compañía, el sistema permitiría eliminar gradualmente, en un plazo de cinco años, la extracción de aguas continentales provenientes del Salar de Ascotán.

El proyecto también contempla reutilizar más del 70% del agua utilizada en el proceso mediante sistemas de recirculación desde el depósito de relaves e incorporar tecnologías que mejorarían en torno al 15% la eficiencia energética de la operación.

Megaproyecto minero

El Estudio de Impacto Ambiental fue ingresado el 26 de marzo de 2026 y busca asegurar la continuidad operacional de Minera El Abra más allá de 2029, cuando finalizarían las actuales condiciones de explotación.

Además de la planta concentradora con capacidad para procesar 300 mil toneladas diarias, la iniciativa considera la construcción de un nuevo depósito de relaves espesados, chancadores primarios, botaderos de estéril, estaciones de bombeo, una red de tuberías y una correa transportadora de 25 kilómetros, con capacidad para generar entre 15 y 20 MW destinados al autoconsumo de la operación.

Detalles clave

  • Inversión estimada: US$7.500 millones.
  • Vida útil proyectada: 44 años.
  • Observaciones del SEA (ICSARA): 1.471.
  • Observaciones ciudadanas (PAC): cerca de 500.
  • Cierre del proceso PAC: 1 de julio de 2026.
  • Plazo para responder el ICSARA: 17 de septiembre de 2026.
  • Planta desaladora: 1.975 litros por segundo.
  • Planta concentradora: 300 mil toneladas diarias.

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