La transición energética convierte al cobre chileno en un mineral más estratégico

La minería del cobre en Chile avanza hacia una matriz eléctrica casi totalmente renovable, en un escenario donde la demanda global exige minerales con menor huella de carbono y mayor trazabilidad ambiental.

La descarbonización de la minería chilena comienza a redefinir el valor estratégico del cobre en los mercados internacionales. Mientras la demanda global por minerales críticos sigue creciendo por el avance de la electromovilidad y las energías renovables, Chile acelera el uso de energía limpia en sus operaciones mineras para reducir emisiones y fortalecer su competitividad.

Según proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el consumo eléctrico de la minería del cobre aumentará desde 28 TWh en 2025 hasta 33 TWh en 2034, impulsado principalmente por el crecimiento de las plantas concentradoras y el mayor uso de agua de mar en las faenas.

Al mismo tiempo, la industria avanza hacia una matriz energética casi completamente renovable. Cochilco estima que en 2030 el 99% de la electricidad utilizada por la minería del cobre en Chile provendrá de fuentes limpias, con 29,1 TWh de origen renovable sobre un consumo total proyectado de 29,5 TWh.

Menor huella

Desde Plusmining y Sigdo Koppers Ingeniería y Construcción (SKIC), adherentes de Compromiso Minero, sostienen que este cambio energético está transformando la posición del cobre chileno en el mercado global.

Las industrias vinculadas a la transición energética, como la electromovilidad, la infraestructura de transmisión y las energías renovables, no solo demandan más cobre. También exigen minerales producidos con menores emisiones y estándares ambientales verificables.

Para Bastián Del Mauro, analista de mercado de commodities minerales de Plusmining, este proceso refleja un cambio estructural en la industria minera. “La transición hacia energías renovables no es una consecuencia espontánea del mercado ni una mera decisión técnica de abastecimiento. Es la respuesta de la industria a un creciente escrutinio ambiental y social sobre la forma de hacer minería”, explica.

El ejecutivo agrega que Chile ha logrado construir una ventaja competitiva relevante frente a otros países productores gracias a la rápida descarbonización del sistema eléctrico nacional. “El cobre chileno está en camino de producirse con una de las matrices eléctricas más limpias entre los grandes países productores”, afirma.

Infraestructura minera

Desde la mirada operativa, Andrés Lagos, gerente general de Dessau Ingeniería, filial de SKIC, destaca que el norte de Chile posee condiciones favorables para acelerar la integración entre minería y energías renovables. “La coincidencia geográfica entre la abundancia de recursos renovables y los grandes yacimientos mineros entrega una oportunidad de integración directa”, señala.

Lagos sostiene que producir cobre con energía limpia y trazable podría transformarse en un atributo diferenciador para las cadenas industriales ligadas a la descarbonización global.

Mayor demanda

Antofagasta Minerals, también adherente de Compromiso Minero, proyecta un aumento relevante en su consumo energético durante los próximos años. La compañía actualmente utiliza cerca del 5% de la electricidad del país y, desde 2027, incrementará su demanda conjunta en aproximadamente 1,2 TWh anuales.

Ese crecimiento estará asociado principalmente a concentradoras, impulsión de agua de mar y plantas desaladoras. Según la minera, el suministro ya cuenta con contratos respaldados por fuentes 100% renovables.

La compañía además recordó que en 2022 alcanzó la meta de operar con contratos eléctricos completamente renovables y que mantendrá esa política en futuros procesos de expansión.

Procesos intensivos

Cochilco proyecta que hacia 2034 las plantas concentradoras representarán el 55% del consumo eléctrico de la minería del cobre en Chile.

Los mayores incrementos relativos estarán vinculados al uso de agua de mar, especialmente en procesos de desalación e impulsión, con alzas superiores al 59%.

Valor estratégico

Jaime Moreno, analista de Cochilco y autor del informe, plantea que la transición energética minera ya dejó de ser solo una adaptación operacional.

“El avance hacia una matriz eléctrica renovable fortalece la competitividad del cobre chileno, porque permite responder a una demanda global que no solo exige más cobre, sino también minerales producidos con menor huella de carbono y mayor trazabilidad”, sostiene.

En ese escenario, el cobre chileno comienza a posicionarse como un insumo clave para las industrias que impulsan la descarbonización global, especialmente en electromovilidad, infraestructura eléctrica y energías renovables.

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