
Comunicador de las ciencias.
Centro de Estudios de Minerales Estratégicos y Críticos de Chile – CEMEC
A lo largo de la historia los minerales han sido claves en el desarrollo y progreso de las sociedades humanas. Incluso hubo un momento en la Prehistoria donde dada la dependencia de los humanos hacia artefactos fabricados a partir de ciertas rocas disponibles se le denominó la Edad de Piedra.
Miles de años más tarde nuestra sociedad se ve obligada a lograr disminuir el uso de varios combustibles fósiles para frenar el avance de la contaminación. Y para desarrollar nuevas tecnologías que nos acerquen a un desarrollo sustentable hay que recurrir a nuevos minerales que se están transformando en las piezas fundamentales en el cambio climático, de ahí que podemos con toda propiedad decir que hemos entrado en una Verde Edad de Piedra.
En los países industrializados hay un renovado interés en aquellos minerales críticos que contribuyen al desarrollo de un modelo de acuerdo al requerimiento ambiental, situación que es prácticamente impostergable si queremos vivir en un mundo más verde y sin contaminación.
Entonces nuestra Verde Edad de Piedra se refiere a la necesidad global de minerales esenciales para tecnologías verdes y una energía renovable para que el mundo transite hacia un necesario futuro sustentable. Este concepto destaca una mayor demanda por ciertos minerales específicos diferentes a los que asociamos con una pasada Edad de Piedra. Así, hoy necesitamos y buscamos litio, cobalto y tierras raras para fabricar baterías, paneles solares y turbinas eólicas.
En un país tan rico en minerales como Chile, es imperativo que impulsemos esta nueva etapa de la sociedad. Tenemos el desafío de aumentar los recursos, y las reservas de los recursos mencionados en el párrafo anterior, para así aportar a la superación de dificultades que enfrenta la ciudadanía por el Cambio Climático.
Esta transición también nos obliga a que el abastecimiento de estos minerales críticos se haga de una manera ética, garantizando que su extracción y posterior procesamiento se efectúen con prácticas mineras responsables, y que la cadena de abastecimiento sea transparente donde participen variadas operaciones mineras sin importar sus tamaños.
