La primera generación del Campus Aramark completó su formación en manipulación de alimentos, en una iniciativa impulsada junto a Codelco Chuquicamata para fortalecer la empleabilidad local en la Región de Antofagasta.
Una nueva generación de trabajadoras busca abrirse espacio en la industria minera del norte de Chile. Diecinueve mujeres de Calama finalizaron su capacitación en manipulación de alimentos en el Campus Aramark, programa desarrollado junto a Codelco Chuquicamata para fortalecer el empleo local y generar oportunidades laborales en la Región de Antofagasta.
La ceremonia de graduación se realizó en el ex Colegio Chuquicamata, espacio donde funciona este centro de formación orientado principalmente a mujeres y jefas de hogar interesadas en ingresar a servicios de alimentación vinculados a minería y otros sectores productivos.
Empleo local
Desde Codelco destacaron que el programa busca conectar capacitación y oportunidades reales de trabajo en el territorio.
“Mucha alegría poder estar hoy día graduando a las primeras diecinueve egresadas certificadas en el programa de manipulación de alimentos, una tarea fundamental para nuestras operaciones. Este programa conjunto nos permite generar un círculo virtuoso, porque aquí todos ganan”, señaló Fernando Promis, gerente de Asuntos Comunitarios y Sustentabilidad de las Operaciones Norte de Codelco.
El ejecutivo explicó que la alianza beneficia tanto a la industria como a las familias de Calama.
“Gana Aramark al formar personas que pueden integrarse a sus servicios; gana Codelco, porque contamos con personal capacitado que operará con estándares de seguridad y calidad; y ganan las familias, porque son diecinueve mujeres que hoy cuentan con una herramienta concreta para generar ingresos y desarrollo”, afirmó.
La iniciativa forma parte de una estrategia orientada a conectar formación técnica, certificación y acceso a empleo en una de las principales zonas mineras del país.
Formación minera
Las participantes adquirieron competencias en manipulación de alimentos y servicios asociados a operaciones mineras, un sector que mantiene alta demanda por personal capacitado en el norte del país.
René Rebolledo, director de Recursos Humanos de Aramark, sostuvo que la iniciativa busca proyectarse más allá de esta primera generación.
“Es la semilla de un proceso mayor, que apunta a la movilidad social, al emprendimiento y a la formación de profesionales para la industria. Ver el logro de cada una de ellas es también un logro para ambas organizaciones”, indicó.
Impacto territorial
El gerente general de División Chuquicamata, René Galleguillos, explicó que el proyecto nació ante la necesidad de contar con espacios de entrenamiento laboral para la comunidad local.
“Cuando creamos el Centro de Colaboración para el Empleo y Proveedores Locales definimos que nos faltaba un lugar para entrenar a la gente, entonces llegamos a este acuerdo con Aramark para poder potenciar la fuerza laboral de Calama y crear oportunidades de desarrollo en el territorio”, afirmó.
Las propias egresadas destacaron el impacto personal de la experiencia y las posibilidades de inserción laboral que abre la certificación.
“Todo lo que nos enseñaron nos va a servir para poder trabajar y desarrollarnos individualmente. Estoy feliz porque esto nos da la oportunidad de avanzar, a pesar de las circunstancias”, comentó Natali Ramos.
Verónica Lillo, otra de las participantes, valoró el aprendizaje en un rubro desconocido para ella. “Fue importante porque conocí el trabajo en equipo y el servicio en minería, un rubro nuevo para mí”, señaló.






